Los orígenes del Mindfullness son muy antiguos y derivan de la filosofía budista, según la cual el sufrimiento (entendido como sufrimiento mental) es el resultado de una visión distorsionada de la realidad, que puede corregirse mediante la meditación.
Dejando de lado los aspectos religiosos y traduciendo la palabra del inglés, Mindfulness significa conciencia o atención consciente.
El individuo puede eliminar el sufrimiento viviendo la realidad en el momento presente (aquí y ahora) y adquiriendo la correcta autoconciencia, con la capacidad de gobernar sus procesos internos (pensamientos) y emociones, viéndolos como lo que realmente son, es decir, productos de su propia mente, que, como tales, pueden ser gobernados.
El objetivo es aprender a mirar la realidad en el momento presente tal y como es, observando con desapego los pensamientos negativos que se pueden entender y controlar para evitar que afecten negativamente a la propia vida.
Atención al presente
¿Cuántas veces te ha ocurrido, especialmente bajo presión, comportarte de forma contraria a lo que realmente sería útil o funcional? ¿O incluso hacer lo contrario de lo que se decidió de antemano?
El comportamiento «reactivo» se remonta al modelo de supervivencia, aquel que se guía por el cerebro reptiliano que responde al instinto. En cambio, la acción consciente resultante del entrenamiento constante hace del ser humano un animal de naturaleza superior.
Varios estudios científicos han demostrado que solo el 5% de nuestras actividades cognitivas son conscientes, mientras que el 95% de nuestras decisiones, emociones y comportamientos son solo reacciones instintivas, subconscientes y automáticas.
Los monjes budistas consideran que nuestra mente es como un mono enloquecido, que salta de una rama a otra sin parar.
En nuestras actividades diarias, nuestra mente se comporta un poco como un mono, proyectada o bien hacia el futuro, con su bagaje de ansiedades, preocupaciones e innumerables compromisos, o bien hacia el pasado, con los pedruscos del resentimiento, la ira, el remordimiento y el arrepentimiento.
Según el sistema y metodología Mindfullness, cuanto más nos alejamos del momento presente y nos centramos en el pasado o el futuro, más tensión y malestar experimentamos, lo que con el tiempo se traduce en estrés y ansiedad.
Aumentar ese 5% de conciencia del momento presente significa calmar al mono loco, es decir, tener una mente más tranquila y clara. Se invita a la mente a concentrarse y se tiene más control sobre las acciones. La enseñanza principal del MindFullness es el aquí y el ahora.
Entrenarnos para ser conscientes del momento presente nos hace apreciar lo que hay, mantener una mente menos cargada de expectativas y más resistente a los acontecimientos cambiantes.
Los beneficios del mindfulness
Mindfullness nos enseña a dar espacio a todo lo que nace en nuestro interior. Para ser feliz, el primer paso es ser consciente, y el segundo es mirar en lo más profundo de nosotros mismos. Seremos mucho más amables con nosotros mismos y menos críticos.
Pero los beneficios no terminan ahí. La conciencia aumenta:
- Concentración, es decir, mantener nuestra atención intencionadamente en lo que queremos, reduciendo las distracciones.
- Claridad, es decir, conciencia clara de los pensamientos y las emociones a medida que se producen y capacidad de respuesta ante ellos.
- La creatividad, es decir, la libertad de encontrar soluciones mejoradoras, liberarse de las trampas mentales y desarrollar las virtudes particulares del ser
- La compasión, es decir, la capacidad de estar presente ante los demás, comprender sus necesidades y entablar una relación empática.
Por lo tanto, para disfrutar más y mejor de la vida es necesario alcanzar primero el bienestar interior. La conciencia es la base de cualquier éxito.



